El ejemplo sirve para demostrar que no es suficiente nuestra intuición.
Las aseveraciones de situaciones de uso basadas en nuestra intuición o imaginación (del tipo “esto debe funcionar de tal modo”) no son suficientes si no son verificadas, estudiadas y experimentadas a fondo.
Si hubiera sido un encargo real, muchos habrían perdido el trabajo al demostrar no conocer nada de los principios que rigen el deporte. Fué necesario no quedarse con la primera respuesta, decir que era incorrecta, para que siguieran buscando y profundizando el conocimiento. Pero, en la vida profesional no van a tener personas que les indiquen los errores, es por eso que a todas las intuiciones hay que verificarlas, y es un habito que cada uno tiene que adoptar.
Siempre, entonces, plantear la hipotesis, y estudiarla a fondo, incluso cuando uno cree que conoce del argumento, seguir buscando, hasta que el conocimiento sea verificable e irrefutable.


